Desde lo más alto de las montañas se puede divisar una ciudad enorme, que sin saberlo parece tener cientos de lugares para recorrer. Una cosa es lo que piensas que vas a ver y otra muy diferente lo que realmente vez...esto en cuanto que al adentrarse en la ciudad te encuentras con desorden y poco sentido de la ubicación.
Al
llegar a La Paz, te ubicas en primer lugar en el centro. Un sector lleno de ruido,
vendedores ambulantes, calles estrechas, diversos olores y demasiado tráfico.
Al principio todo es algo confuso, pues no sabes hacía que calle caminar, pues
muchas de las direcciones se encuentran escondidas entre el desorden. Así que
lo mejor es tratar de ubicar pronto un hostal. Hay algunos muy económicos
detrás de la Iglesia San Francisco.
Una
ventaja que aún posee La Paz es que oscurece tarde, pero debido a que es una ciudad
muy gris todo se ve oscuro y puede parecer peligroso, pero no lo es. En la
noche puedes encontrar en el centro demasiadas tiendas de artículos de
recuerdos, ropa típica, artesanías y todo tipo de cosas curiosas que solo a los
turistas nos llaman la atención.
Algo
más son las famosas "Cholas", habitantes que son muy particulares en
las calles por sus trajes típicos: bombín, mantas de colores y amplias faldas
se convierte en un espectáculo difícil de olvidar.
En
cuanto a lugares turísticos la ciudad se destaca por ciertos monumentos
ubicados en el centro histórico y todos son muy cercanos el uno del otro. Se
puede visitar el Palacio de Gobierno en la Plaza Murillo, La Iglesia San
Francisco, La Catedral Metropolitana también ubicada en Plaza Murillo y cientos
de edificaciones en el centro.
En diversas calles puedes encontrar agencias de turismo que ofrecen viajes sea a los nevados, deportes extremos, salar de uyuní y demás sitios que se encuentran alrededor.
Definitivamente
puede que en La Paz no haya mucho por hacer, pero se siente mucha tranquilidad
y la amabilidad de los habitantes es muy buena.
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